El Campello conmemora el Día del Libro con un taller familiar de construcción de flores de madera
Ayer, la Biblioteca Municipal de El Campello se invadió de un agradable olor a pino recién cortado. Como forma de celebrar el Día del Libro y Sant Jordi, la concejalía de Cultura apostó por un "taller laboratorio familiar", una propuesta diferente y creativa impartida por la carpintera Karen Jaruffe, de Cola de Ratón Design.
El objetivo era emocionante, y muy original. Se trataba de construir una flor desde cero utilizando listones de madera de pino. Sin embargo, para Karen, la madera es solo el vehículo. El verdadero propósito es el acercamiento manual y creativo de los más jóvenes a través del juego.
"El objetivo es que el juego sirva de excusa", explica Jaruffe. "A veces, si les dices que vamos a hacer un taller de carpintería, pueden pensar que no les interesa. Pero en el momento en que los atrapas con un proyecto lúdico, cuando sienten que están fabricando su propio juguete, su atención es total". La actividad permitió a niños de entre 6 y 12 años familiarizarse con herramientas manuales sencillas, descubriendo que la madera es un material con miles de posibilidades de reutilización.
Uno de los pilares del taller fue la colaboración entre generaciones. La carpintera destaca que el papel de los padres y acompañantes es fundamental en este proceso, ya que muchas veces se necesita "fuerza, pensamiento lógico, diseño y un proceso creativo compartido", como explica la carpintera. Los niños se sienten partícipes y creadores, pero contar con la ayuda de sus padres les da la seguridad necesaria para manejar las herramientas y ver el resultado final.
A diferencia de las tradicionales rosas de Sant Jordi, las flores que ayer salieron de la biblioteca de El Campello no se marchitarán. Son resultado de una tarde de esfuerzo, aprendizaje y, sobre todo, la satisfacción de poder decir: "Esto lo he hecho yo". De esta forma, tanto los mayores como los más pequeños soltaron las pantallas para mancharse un poco las manos y crear algo real.
Con esta iniciativa, el municipio no solo celebró la literatura, sino también el valor del trabajo artesanal y la importancia de ayudar a mejorar la creatividad desde la infancia, demostrando que, con un poco de madera y mucho entusiasmo, la imaginación no tiene límites.
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